Los talentos de Martha Eugenia Salado Mondeja —cubana— y Carlos Muñiz Díaz —mexicana— armonizan un dueto de guitarra acústica con un repertorio rico en sonoridad, diversidad y estilos. Su repertorio enfatiza las tradiciones musicales de México y Cuba.
Las niñas y los niños son su prioridad, al igual que el respeto y el cuidado de los ancianos. Sus canciones llevan la semilla de la buena poesía, el juego y el ritmo, invitan a cantar, bailar y tomar consciencia de lo que somos como seres humanos.
Ello retoman la esencia del México Precolombino y la música actual: marimba, ocarinas, coyoleras, guitarras, voces y sonidos electrónicos; ella posee una de las voces más admirables de México para el jazz, el blues y el rock. Esta unión sólo puede ser un privilegio para los asistentes.
Equipado con un par de Hohners, el rebelde del acordeón revolucionó los géneros tropicales para crear el “regio-vallenato”, una propuesta musical que puentea entre México y Colombia, trenzándose con lo norteño, lo sonidero, lo antillano lo brasileño, el ska, el reggae y la cumbia, entre muchos otros.
Rebasados los treinta años de vida, esta orquesta de la máxima casa de estudios del estado de Veracruz acumula un largo listado de presentaciones internacionales que se distinguen por su inmediata invitación al baile, el gozo y el entusiasmo.