Al celebrar la primera década de existencia, Cumbre Tajín se estructura a partir de una triada temática que sintetiza sus motivaciones y lo hermana con las aspiraciones mundiales, a través de lo trazado por la Organización de las Naciones Unidas (onu), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (unesco) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao): astronomía, reconciliación y fibras naturales. Así, en el Totonacapan, públicos y elencos de todas las edades, procedencias y corrientes culturales dialogan, a través de la palabra, el movimiento, la música, la creación y el encuentro cultural, enmarcados por la cultura totonaca, anfitriona vital de este suceso.
En paralelo, la astronomía, es asunto indisoluble de la región, especialmente de la ciudad sagrada de El Tajín, donde la Pirámide de Los Nichos —con 365— y La Gran Greca —con 260— marcan los años solar y ritual, respectivamente. Sin olvidar la Danza de los Voladores, representada por cinco hombres —uno por cada dirección del mundo indígena—, cuatro de los cuales descienden dando trece vueltas que, multiplicadas por los cuatro, dan 52: los años del siglo indígena.
Además, en los talleres hay una especial atención al uso creativo, lúdico y productivo de las fibras naturales, atendiendo a su belleza, simbolismo, significado histórico y ductilidad.
Una década después, preservar y revitalizar la cultura totonaca sigue siendo el objetivo de esta festividad; para lograrlo se sigue la guía del Consejo Supremo Totonaco, se impulsan proyectos como el Centro de las Artes Indígenas y, sobre todo, se sigue aprendiendo a escuchar. Es importante recordar que el Parque Temático Takilhsukut permanece abierto todo el año, para preservar el conocimiento tradicional y permitir el intercambio cultural permanente.